" En su forma primera, tal como fue dado por Dios a los hombres, el lenguaje era un signo absolutamente cierto y transparente de las cosas, porque se les parecía. Los nombres estaban depositados sobre aquello que designaban, tal como la fuerza está escrita en el cuerpo del León (…) La transparencia quedó destruida en Babel, para castigo de los hombres. Los idiomas quedaron separados unos de los otros y resultaron incompatibles solo en la medida que se borró de inmediato esta semejanza que había sido la razón de ser del lenguaje."
Michel Foucault, “Las Palabras y las cosas”